GRACIAS POR FORMAR PARTE DE "COMO UNA LUNA EN EL AGUA"

septiembre 15, 2012

SEPIA Y SALMÓN


En vano escarba el soñador en sus viejos sueños, como si fueran ceniza en la que busca algún rescoldo para reavivar la fantasía, para recalentar con nuevo fuego su enfriado corazón y resucitar en él una vez más lo que antes había amado tanto, lo que conmovía el alma, lo que enardecía la sangre, lo que arrancaba lágrimas de los ojos y cautivaba con espléndido hechizo.

Fiodor Mijailovich Dostoievski



Cuándo era cuando
de dejar pasar las horas
y arderlas
sepia y salmón,
presente de arena,
viaje hasta mí.

Cuándo era cuando
de los caminos por seguir
sin miedo,
sosegada
de la mano de otra mano
fuerte,
que me decía futuros
y me alojaba los sueños.

Cuándo era cuando
de almíbares y risas,
de vientos marinos,
coníferas silbadoras
y costas infinitas,
regresos y apetitos y aromas,
huellas tapadas por el agua,
puestas de sol.

Cuándo era cuando
de una mesa servida,
un hogar,
una plegaria,
el despertar alegre,
el desayuno tibio,
mucho sol en las ventanas
y una cama para dos.

                                                          Autora: Griselda Espiro                                                                                     
                                                         28-2-2010



octubre 03, 2010

A CAMBIO DEL CIELO



Autora: GRISELDA ESPIRO


Una mirada a cambio del cielo

una soledad
un jamás.


Amores que mueren sin haber vivido
registros nuevos de agonías viejas.


Coraza de luna,
imperturbable la vida
reclama y absuelve
sin liberar.


Amores de ensueño
una vez un final,
quien no siente supone
quien se atreve paga
quien vive morirá tantas veces
como busque ser feliz.


Una mirada a cambio del cielo
un camino sin regreso el amor.


17-6-2010



abril 27, 2010

MEMORIAL A LA LLUVIA III

Autora: Griselda Espiro


Irreverente socavas
las cuitas de un charco,
lo cascas, lo viertes,
lo ensanchas, le disparas el hilo
pesado del agua;

musitas húmedo y claro,
el viento que aguarda,
chicote del reflejo,
las prisas mojadas,


luego meces
y derramas
gota sobre gota,
aplacas
la nube lila
(gota, pensamiento, gota).


Lluvia apagadora,
cubierta sin luna
caes y acompasas
gota sobre gota, gota vida, gota cielo,
amor, gota, plegaria,
cielo, vida, gota
lluvia, gota,
gota por gota:

salvas.
19-3-2010






marzo 03, 2010

MEMORIAL A LA LLUVIA II


"Si la lluvia llega hasta aquí voy a limitarme a vivir.
Mojaré mis alas como el árbol o el ángel o quizás muera de pena."
 Luis Alberto Spinetta



Y me recuerdas esta noche los sonidos de un alma desolada pero en paz.


Te me antojas compañera, cortina que divide los aires,
permiso de Dios para llorar.


Aposento de mis miedos, guardas
la infelicidad que ya no duele sino acostumbra:
pasajera tú, pasajera yo, buscadoras de tesoros que sabemos perdidos,
eternas quinceañeras en el final del juego.


Autora: Griselda Espiro            
 02-03-2010

febrero 21, 2010

LOS CAMBIOS


Aparejo de postergadas maneras. Inquietud y displicencia: los cambios no esperan, somos nosotros los que esperamos para cambiar. Sin más atención que la de estar vivos, la pasión nos emerge próximos de la vida siempre; aunque dormidos o recelosos, pequeños moradores del ya fui, dilapidamos felicidades potenciales y prolongamos la asepsia a merced de no contaminarnos con emociones que delaten un precedente estado de mediocridad.


Es tan cómodo dejarnos pasar en la cadencia conocida de todas las cosas. Salvaguardar lo durable como equivalente de lo bueno, ocupar las horas a sabiendas del paso siguiente, y del paso que le seguirá al paso siguiente. No avistar otros horizontes entre abismos sino mirar hasta acá, para no tener que saltar, por las dudas, porque no vaya a ser… porque estamos más o menos pero podríamos estar peor, porque la tranquilidad es necesaria, sí.

Vedar la imaginación nos involuciona. Mentirosos parapetos nos acomodan la vida tan adentro de la supervivencia que tememos asomarnos a la vida real y trascendernos. Pequeños, nos ajustamos la correa de los miedos y caminamos confiados, sin advertir que cualquiera podría empujarnos y trastabillar.

Nos acontece como cierto lo probado, lo conocido y proliferamos costumbres de otros. Nos repetimos y nos estresamos en parecer. Olvidamos sentir con ganas, recrear la magia, el toque de insensatez, la amalgama de los pedazos de cada uno de los que fuimos.

Si este día nos preguntásemos ¿por qué no? Si este día nos viéramos la cara al espejo con el interés de sabernos, de querer contar con nosotros mismos como los principales aliados. Si este día, por caso, rompiésemos más de una regla y saliéramos del páramo para atrevernos al oasis. Si corriéramos el riesgo de perder las cuentas del ábaco sin que nos importe recomenzar el conteo tantas veces como amerite soslayar la aritmética y dejar de calcular para estimar, para querer, para soñar.

Si detuviéramos cinco minutos la rueda y escuchásemos nuestro corazón. Apartados de las memorias que no han sido, fuera de programa, capaces de revertir las tendencias, con los años sirviéndonos de palanca y la fuerza en directrices de pensamiento claro, con la fe bien puesta: estandarte de lucha y compensación de silogismos agoreros.

Si aplacásemos el desconcierto con la preparación. Si buscáramos conocernos y descorrer los preconceptos, aprender para concluir después, en lugar de negar antes. Si abriéramos los ojos y los oídos y fuéramos humildemente grandes con cada logro, hasta engarzar los eslabones hacia una cadena resistente y contenedora.

¿Qué tendremos para perder si nos perdemos de ser? ¿Cuándo si no ahora?

Sesenta minutos de sesenta segundos conforman una hora, cada segundo, cada minuto es parte de esa hora. Cada pequeño acto nos dirige a la hora de vida que queremos vivir.

Los cambios son arribos posibles. Puertas alternativas. Y no siempre se trata de lanzarnos al vacío sino de asimilar, aquilatar y proyectar certezas construidas ladrillo por ladrillo. Certezas muy nuestras, como semillas destinadas a germinar y crecer. Sendero de hormigas. Perseverancia. Esbozo y dibujo. Mapa inédito. Revuelta si hace falta. Pasaje o posicionamiento. Luz de otra estrella, esencia animada, y propósito en firme: celebración del ser y el suceder.


21-02-2010


Griselda Espiro

diciembre 20, 2009

MEMORIAL A LA LLUVIA

Autora: GRISELDA ESPIRO




Agua de lluvia, vienes. Remolineas,

juguete del aire
esta noche de diciembre.


Bajas
con percusión de gata sobre los techos,


me cabes


en la mejilla de mirarte cielo,
descompuesto, rosa, violeta,
gris de grises viejos,
parsimonia del Adviento.


Tic tac de un reloj de sinsabores,
corre
un tiempo de hologramas.


Lluvia, no me dejes
y gasta de mi cuenta,
guarnecida de amor, los dones.


Profiere así la huella del abrazo,
moja mi siembra,
reintégrame
de la caída, que amortiguas
con silencios (sin corsé)


para embeberme


hasta parir la esperanza


cuando pequeña en los rezos
depongo resistencias
y espero,
esta vez,


sea Navidad.


20-12-2009

agosto 28, 2009

¿AGENDAMOS UN TIEMPO PARA SER FELICES?


Administrar tiempo es administrar vida. Componer nuestra cotidianeidad debería ser una tarea mejor pensada, procurada en un equilibrio sano, con espacio para los recreos y sobre todo, el afecto.

Armamos rascacielos de tareas con el afán de “aprovechar” cada día. Vamos arduos y afectados tras la producción de bienes en pro de un estándar de vida para nosotros y los nuestros. Y llegamos al final del día, haciendo la cuenta de las horas que nos quedan para descansar hasta el otro día. Y cada oportunidad nos parece irrepetible, entonces, arremetemos contra las matemáticas, sobrestimamos los márgenes y proliferamos compromisos que luego nos agobian, incluso llegamos a padecerlos y así, recurrimos a contener el exceso: posponemos o dejamos de ser y de hacer. Nos conminamos urgentes y atravesamos las horas en un conteo que descansa para no terminar del todo.

Tengo que hacer ésto y aquello, y después lo otro, y se me vence el pago del impuesto y vendrán los albañiles, y los chicos y el colegio de los chicos y mi suegra que necesita las pastillas y hay que desparasitar el perro y la casa necesita una limpieza y el auto necesita un service y el gerente me pidió un informe y yaaaaaaaaaa!” Y adónde quedó nuestro momento, ese que nos da una tregua y nos recuerda la vida y cuál causa nos lleva tan lejos sin detenernos, para cumplir acabadamente menos con lo que refiere a nuestra esfera íntima.

Alguna falla nos juega en contra cuando agendamos nuestro día si nos faltó el dulce momento de la recarga, el instante de paz, el placer de darnos gusto, el mimo, la gracia de cierta compañía, el divertimento… No vale descartar el momento de ser felices y aludo a esas felicidades pequeñitas que nos ejercitan en el disfrute sin culpa, tan necesario y saludable emocional y físicamente. Un fármaco no reemplaza la alegría de vivir, tampoco el sosiego que genera equilibrarnos ni la satisfacción sin culpa… La vida puede que sea una ensalada enriquecida con variedad de colores, sabores y también aderezos, pero cada uno en su justa medida.

Amarnos, querer estar bien, continuar sin agobio requiere vida, momentos de vida, de dejarnos estar y mirar el cielo, de besar sin prisa, de alojarnos en un abrazo tierno, de escuchar esa música que nos cambia el ánimo, de compartir la risa… de jugar y recrear el bálsamo de la ternura, la conquista de una mano extendida.

Seamos capaces de agendar un tiempo para ser felices. Decidamos sobre nosotros y permitamos que este día brille con un sol precioso dentro de nuestro pecho. Inventemos un reloj modificable, hagamos un resorte permisivo en medio del ajetreo, maniobremos el salto y por fin, ¡vivamos!

Griselda Espiro

agosto 09, 2009

EXHORTACIÓN A PENÉLOPE

Penélope,
con su bolso de piel marrón
y sus zapatos de tacón
y su vestido de domingo.
Penélope
se sienta en un banco en el andén
y espera que llegue el primer tren
meneando el abanico.

Dicen en el pueblo
que un caminante paró
su reloj
una tarde de primavera.
"Adiós amor mío
no me llores, volveré
antes que
de los sauces caigan las hojas.
Piensa en mí
volveré a por ti..."

Pobre infeliz
se paró tu reloj infantil
una tarde plomiza de abril
cuando se fue tu amante.
Se marchitó
en tu huerto hasta la última flor.
No hay un sauce en la calle Mayor
para Penélope.

Penélope,
tristes a fuerza de esperar,
sus ojos, parecen brillar
si un tren silba a lo lejos.
Penélope
uno tras otro los ve pasar,
mira sus caras, les oye hablar,
para ella son muñecos.

Dicen en el pueblo
que el caminante volvió.
La encontró
en su banco de pino verde.
La llamó: "Penélope
mi amante fiel, mi paz,
deja ya
de tejer sueños en tu mente,
mírame,
soy tu amor, regresé".

Le sonrió
con los ojos llenitos de ayer,
no era así su cara ni su piel.
"Tú no eres quien yo espero".
Y se quedó
con el bolso de piel marrón
y sus zapatitos de tacón
sentada en la estación.
Letra de la canción "PENÉLOPE" de Joan Manuel Serrat



Cambia tu patético vestido de domingo
y olvida esas fotos que guardas
en el bolso de piel marrón.

Líbrate de tus zapatos de tacón,
deja que pasen el primer, el segundo
y el último tren…

¡Corre y amárrate a la vida!
Arroja el abanico y siente el viento en tu cara,
haz que un sol resplandezca
de inconmensurable mañana.

Que si tu amante se fue
no esperes se marchite en tu huerto
hasta la última flor,
no te conviertas en pobre infeliz,
ofrécete la oportunidad
y despega del tedioso banco de pino verde.

¡Existes más allá de lo que sientes!
y el desamor se cura con vida…
No estropees tu presente
no te suspendas,
refuerza tu sonrisa
y que los ojos te brillen
a pesar de que un tren
no silbe a lo lejos.

Que la espera se come los sueños,
abnegada Penélope,
que ignoras el correr del tiempo
y la vida es tiempo.
Que si él llega…
acaso golpee la puerta
y que los otros que ves
no son muñecos,
que no les escuches hablar,
que hables tú con ellos,
que disientas y consientas,
que te involucres con tu entorno
y no seas la estática ruptura que invalida
sino el devenir que pulsa y que recrea.

¡Ay, Amiga Penélope,
qué bien te sienta esa seda natural
con un escote que profana
y esas gafas y ese color de pelo,
derrochas vitalidad,
que tú no vas en tren,
que a ti te lleva un avión
y de seguro harás escala
distante, suelta, recuperada
del tedioso banco de pino verde!


Autora: Griselda Espiro


08-08-2009

julio 05, 2009

ESA PALABRA FUI


Autora: Griselda Espiro

Fui la niña que robaba flores de los balcones,
disculpándose con una sonrisa,
adorable mademoiselle,
manera y plasticidad de las maneras,
antojo caprichoso de tomar la vida a cualquier precio
(sin pagar).

Fui madrugada perenne que presenció patética
la agonía del sol que amanece,
y me comí la algidez del ocaso
y trasunté sobre mis manos los horizontes de hielo.

Fui el aprieto de pensar lo que sentía, muriendo por no sentir,
la causa vacía con creces,
la espera sin nombre. El amor vacante.
El dije que no dije, el yo tampoco fui.

Fui la polvareda que arrastra lo que no se tiene que ver,
la simiente que especula con el suelo más fértil,
el cansancio de aprender
que los cielos no descienden.

Fui silencio y por ello,
el grito me cocinó las entrañas y así,
no reniego de haber sido, humana tan humana,
y si amor fuera sólo una palabra
entonces,
esa palabra fui.

05-07-2009

junio 28, 2009

CASI SOLA



Autora: Griselda Espiro




A tres pasos caminaba la soledad,


la invité a pasar y le dije:


no me escoltes, relévame.



Giró desconcertada


apostándoseme en los ojos,


no quiso ser mientras yo no era


aunque atisbó la tristeza.



¿Por qué no te quedas


si casi estoy sola?



Miró con ironía


me espetó que no sienta.



Tienes razón, me dijo,


estás casi sola.



27-06-2009


junio 26, 2009

PRÓRROGA

Autora: Griselda Espiro


Horas idas,


horas que se irán...


desde un calendario quieto


que vacila desapegos


con escaramuzas de satén.


Un dejar


los besos en espera


y una cuenta que


agrede y agrega


amor


para mañana.



30-04-2004

junio 20, 2009

SENTIR



Autora: Griselda Espiro



Renacer cada mañana


cual si bebiera eterna copa.


Elevarme azul y viento,


sentir fluir vivir.



Emancipar sin lides las horas


usurpándoles un minuto perfecto.


Sospecharte mío en un hálito nuevo,


sentir reír seducir.



Secar mis lágrimas grises


con tu pañuelo sin manchas.


Sosegar mi espíritu inquieto,


sentir sufrir asumir.



Allanar caoba la mirada,


fundir tu sombra con mi ego.


Sedienta de paz, orillar el olvido,


sentir morir huir.



Asirme a un vasto y propio silencio,


descorrer albores, salvar a Eros...


Besos, manos y alas,


sentir sentir sentir.

07/05/2002

junio 14, 2009

ROMPECABEZAS



Autora: Griselda Espiro



¡Cómo me encuentro?


Cómo junto mis partes de antes con mi cisma de ahora.


Cómo revierto mis sures y mis nortes,


mis laberintos, mis puertas abiertas, mis soledades viejas y nuevas…


¡Cuánto tiempo?


Cuánta nada me queda por los caminos que no sé.




Febrero 2009

junio 03, 2009

BARLOVENTO



Autora: Griselda Espiro




No repares en mí.



Desquicia la brújula, abre la noche, juega,


vacílame el aire con la amenaza del beso,


róbate mi carta mar adentro,


sucede sin vistas ni amaine,


endílgame el flagelo,


ama


pero no seas.




16-09-2005

mayo 27, 2009

RAQUE DEL TIEMPO DE AZAHARES


Autora: Griselda Espiro






I


Hubo lumbre que dejó

manchas de humo sobre la pared.

Cinceles que grabaron los nombres

en las gruesas maderas de las puertas cerradas,

álguienes que voltearon las llaves, vacilantes, sin faz

en los cajones estoicos del no volverte a ver.

Hendijas en los nudos (de las palabras)

que me astillaron de adiós.





II


Amor escribías.



III

Y aquel destino vuelve, aventajado de nada,

empuja las puertas y no precisa las llaves.

Y cae. En un ahora despoblado y perdido,

y se abre paso, y jala de los muros, precipitoso,

sin latidos. Y duele, otra vez,

cadente, dulce y ceniza,

como la página de tu poema.




IV

Las letras me absorben. Un frío me sacude,

me atiranta, y luego,

un aroma enervante relaja mis labios.

En el cuello me acaricia

una sarta de cuentas de coral

mientras, el vidrio sucio del retrato

chirría

donde el peso de mi dedo.




V

Puedo verte,

puedo verme,

tras las sombras,

amor, tangible, amor.

Y aunque ya no importe,

sospecho quién secó los naranjos

cuando aún era tiempo de azahares.



04-03-06

mayo 13, 2009

Pleamar



Autora: Griselda Espiro




Y no sabe de alquimias la pena


con que se paga una dicha


y la piel no posee razones


porque no existe más prisa


que la de sentir.



Y en ese afán loco y hermoso


se rompe de cielos la envoltura


y queda expuesta la identidad más oculta


y el mundo se cae


con su perfume y su marea.



Y se busca la salida en la frontera con el otro,


y entonces,


se dibuja el abrazo,


se acometen paraísos en saltos que no advierten


la impiedad del vacío.



Y se ama, se ama,


ciegamente se ama,


y el mundo se cae


con su perfume y su marea.



18-4-2009

mayo 07, 2009

La esquela



¿Palabras dichas o dichas sin palabras?

Canción del alma sorda que por sorda canta.

Lupe Barquiza



Una palabra no escrita surca

el vacío del papel. Ella la inventa,

la pinta de amarillo y la vuelca

(arena tibia sobre sus pechos).


No importa si es aurora y recién

fue noche para la noche. Ella se abraza

al olor clandestino que impregnó su almohada.

¿Cuál tiempo no es una trampa?

Él no dijo amor, pero escribió:

hasta mañana.

Autora: Griselda Espiro

23-04-2005



mayo 03, 2009

Moratto



Autora: Griselda Espiro


Flores de ensueño en el ojal del viento. Remembranzas. La locura tiene sabores extraños y convida a los que no pudieron, que hicieron carne del amor.

Él se olvidó de este mundo que seguía andando. Lo deambuló, manso. Se dejó durar.  La pena y la obsesión enquistadas le abrieron un abismo en el pecho. El paisaje lo incorporó con su estampa borrosa en las calles. Tenía silencios en los bolsillos rotos del saco gris y expiró v      yyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy                                arias veces como los gatos.

La barba le escondía alguna que otra mueca cuando diafanizaba el humo del cigarrillo que armaba. Las lágrimas solían despegarle las pestañas y le remontaban los párpados hasta unas cejas pinchudas y entrecanas. Un cacho de intemperie le anidaba en los surcos de la piel. Labios pequeños, de aspecto deshidratado, orejas alargadas, melena corta, un par de huecos en el rictus. La mirada noble y buceadora… Moratto.

Le pesaban las piernas enfermas de várices, úlceras y otras plagas. Una circulación pésima. El vientre hinchado por la cirrosis, con un aliento de alcohol y tabaco, fermento de bodegón.

Caballero gentil, conversaba las fábulas. Con modales finos y frazadas de papel. Era un pan de Dios, Moratto, y más de un vecino intentó rescatarlo pero la bohemia se lo llevó al carajo y le firmó las auroras de soledad.

Un camino de poesías te abriga en las veredas de mi memoria, y un viejo jazz me suena con lo ronco de tu voz. Te evoco y me duele el amor, Moratto. Decían que amaste hasta el extremo, que por ella dejaste una vida de señorito educado, que tu familia portaba linaje, que fuiste procurador, que llevabas libros contables de administraciones bien remuneradas y, me consta, dominabas el inglés.

Corazón de crisantemo y escarchas en pedo. Dormías entre los muertos en algún banco de mármol. Tenías las madrugadas incrustadas en los huesos pero el escabio ayudaba a calentarte el triperío. Dandi sin espejo. Hasta delirabas con comer y repartías para todos.

A dónde te fuiste, Moratto. Con el paso lleno de cansancio de vivir, con los pantalones manchados de tierra y pis. Te escuchaba en la ventana del kiosco, me saludabas con tu sonrisa pastosa entre marrón y amarilla. Decías cosas tan lindas.

Prestidigitador de los espacios exteriores, te seguíamos el juego, Croto querido. Te quedaste duro en el cementerio. Tu ánima se elevó a los cielos y vaya a saber si la muerte te liberó del estigma. 

Te recuerdo, Moratto, y me viene una congoja a la garganta.

La locura tiene sabores extraños y convida a los enamorados irredentos, a los poetas, a los tristes y a los puros como vos.

Septiembre 2008

abril 29, 2009

Craquelé




Autora: Griselda Espiro




Arbitrio solapado


es agonía del mientras.



Solemne muerte chiquita


la del día que se fue,


cinta imparable


que corre los rostros



y devela la marca



y otorga la ventaja de haber sido



y pergeña el orificio de nacer para el instante.




01-05-2007



abril 26, 2009

Habida cuenta...




"La cicatriz no es más que la trinchera
desde donde responderé a quien me llame."

Lupe Barquiza




Si de asomarme por las hendijas comprobé que había cielo,

y respiré

y pude

y puedo sobrevolarte, y puedo

sobrevolarme,

exenta de las maneras

sin la aviesa pena de lo que perdí

sin el presupuesto inútil de lo que perdería,




qué más da:

inocente, culpable o desidiosa,

no me cabe el regreso

y te contemplo

como quien mira en el propio espejo

el paso necesario

entre sentirse y ser.

Autora: Griselda Espiro

07/08/2008



abril 23, 2009



INÉDITO



Autora: Griselda Espiro



Ni la hiedra del vecino ocupándome la ventana. Ni el cielorraso desprendido por los extremos en la casona de Doña Cándida. Tampoco el perro barbilla de enfrente, especie de Mandrake abrepuertas, corsario de las gomas de los autos, enemigo íntimo de las llantas.


Ni se diga, Doña Mary y sus dolencias físicas. El chiste veloz del carnicero, que descuida la balanza. Las papas negras y barrosas que vende Pedro, la cacerola humeante de las doce. El vino tinto en la copa de Luis, la servilleta de tela blanca y el pan recién horneado de la abuela. El sol que me inundó de vida esta mañana, la azalea rosada que no para de florecer. El viento sur que me sosiega. El mate amargo, el desorden de mis zapatos.


Nada de eso será noticia ni hoy ni mañana.


Ni mi mamá diciéndome: “abrigate que hace frío”. Ni el beso de mi sobrino Milton, ni el pelo suave de mi gata…

El camino de vuelta, el paraguas, los libros, el cenicero en desuso, la foto con el cigarrillo apagado de Cortázar. Mis fantasías, mis lágrimas zonzas, la puerta abierta del placard. Mi perfume de Coty. Mis uñas casi largas.


Nada de eso será noticia, sin embargo, la vida me atraviesa en cada pequeña hazaña. Y no renuncio al abrazo sentido, a la charla, al son de una guitarra, al asado del domingo, a los niños en las plazas, a las miradas a los ojos, a las palmas extendidas, a la primera gota de lluvia, al olor a tierra mojada.


No me coarta que los caminos no figuren en los mapas. Amo los atajos escondidos, el vértigo de las hamacas, el roce de la arena en los pies, el agua salada. El pasto fresco. La muñeca que dejé abandonada, el poema que no terminé.


Nada de eso será noticia ni hoy ni mañana… pero en los subtítulos de mi almohada tipografié retoños que serán siete veces primavera. Copié los cantos de los pájaros con negrilla time new roman y dibujé castillos con puentes levadizos y escalinatas de roca lapislázuli.


Ni las arañas que tejen encajes de plata, ni los cisnes que danzan en el lago de las rosas de nácar… Nada publicarán mañana. Mejor, así nadie advierte que no quema el fuego verde del Dragón.

02-10-2008