
Autora: Griselda Espiro
A tres pasos caminaba la soledad,
la invité a pasar y le dije:
no me escoltes, relévame.
Giró desconcertada
apostándoseme en los ojos,
no quiso ser mientras yo no era
aunque atisbó la tristeza.
¿Por qué no te quedas
si casi estoy sola?
Miró con ironía
me espetó que no sienta.
Tienes razón, me dijo,
estás casi sola.
27-06-2009